IPC y el componente de productos energéticos: perspectivas para 2015

Hoy se publicado la tasa anual del IPC en el mes de diciembre que incrementa su caída desde el -0,4% en el mes de noviembre hasta el -1,0% (algo superior al avance del -1,1%). El promedio en 2014 se sitúa en el -0,2%.

Si se desglosa la evolución por componente, se observa que como en todo el año el componente no subyacente (alimentos no elaborados y productos energéticos) explica la variación. Una vez finalizado el efecto de la subida del IVA en septiembre de 2012 (su efecto base terminó por lo tanto en agosto 2013), puede resumirse la variación interanual del IPC, ante la mínima variación del IPC subyacente que se puede asimilar como una consecuencia de la actividad económica, en la volatilidad propia de los alimentos no elaborados y productos energéticos, con una pronunciada caída de éstos a partir del mes de octubre 2014.

gráfico 1

La evolución de los productos energéticos puede a su vez desglosarse principalmente (su peso en la cesta del IPC es del 10,1% vs productos energéticos 12,1%) en dos clases: carburantes y electricidad cuyo peso en la cesta del IPC es del 6,9% y 3,2% respectivamente.

La evolución interanual de carburantes guarda una elevada correlación con la cotización del Brent en euros (referencia de mercado de petróleo para entregas de crudo en Europa), dado que aunque el peso de la materia prima en el precio final de la gasolina y diésel no es mayoritario (como puede observarse en el gráfico siguiente con datos del mes de noviembre) condiciona la evolución variable de los carburantes (si se suma la proporción de IVA asciende al 47% ponderando los precios de gasolina y diésel según su consumo).

La existencia de una parte fija en los impuestos especiales (que supone un 37% sumando su IVA y que depende del litro de gasolina o diésel no de su precio) y en el margen de refino, distribución y comercialización (que pueden variar pero no se ajustan automáticamente con el precio del crudo) explican también que no se pueda extrapolar caídas de los precios del crudo en los carburantes (aparte de un posible retardo de días en la transmisión de dichos precios al de los carburantes).

gráficos 2 y 3

Como se puede observar en este gráfico, desde el mes de octubre la caída del Brent, compensada solo en una pequeña parte por la apreciación del euro/dólar, explica la caída del IPC.

gráfico 4

Por su parte, la evolución del IPC de la electricidad desde el pasado mes de abril, tras el cambio en el cálculo de la tarifa para consumidores, se ve impactado por el precio en el mercado mayorista (pool) de la electricidad. Esto no significa que las variaciones del pool se trasladan por completo a la tarifa puesto que como en el caso anterior de los carburantes, existen otros compontes que suman a la tarifa (impuestos, remuneración de los costes regulados del sistema…), pero sí que las variaciones anuales del precio del pool pueden afectar en la evolución del IPC de la electricidad. En el mes de diciembre dicha correlación se rompe.

gráfico 5

Por último, la evolución del IPC subyacente podría explicarse, en la coyuntura actual, por lo que se denomina efectos de segunda ronda. En ausencia de presiones inflacionistas del factor trabajo por el lado de la oferta (el sector servicios por ejemplo, es intensivo en mano de obra pero los salarios están prácticamente estancados ver gráfico 6), ni de la demanda, los componentes productos energéticos y alimentos no elaborados pueden ser un factor inflacionista (o deflacionista) una vez su subida (o bajada) afectara en el proceso de fijación de los precios del resto de productos y servicios. Cabe destacar, sin embargo que en el mes de diciembre la tasa subyacente incrementa mínimamente su variación anual desde el -0,1% en noviembre al 0,0% (INE destaca que el aumento de los precios del viaje organizado ha sido mayor en diciembre 2014 que en 2013).

gráficos 6 y 7

La pregunta es, ¿dónde puede situarse el IPC durante este año tras el descenso en el precio del crudo iniciado en 4T14? Asumiendo que el IPC subyacente se mantiene en las mínimas tasas de variación anual de 2014, omitiendo el impacto en el IPC de los precios de los alimentos no elaborados (hay un efecto base que podría impulsar ese componente al alza entre los meses de mayo y agosto como se puede observar en el gráfico 1) y del IPC de la electricidad (si bien una de las tecnologías que fija el precio marginal es el ciclo combinado cuyo combustible es el gas natural, vinculado a su vez con la evolución del petróleo), y manteniéndose la cotización actual del Brent y tipo de cambio en promedio el IPC podría situarse en un -0,9%1, con una mayor caída en los primeros meses del año. Como se puede observar en el siguiente gráfico, no toda la caída del Brent se traslada al IPC por motivos tan diversos como el tipo de cambio, la parte fija del precio de los carburantes y que la gasolina y diésel tampoco suponen el 100% del IPC de carburantes y lubricantes.

gráfico 8

Mi agradecimiento a José Domingo Rosello por su ayuda en las hipótesis sobre el impacto del petróleo en el IPC 2015.

Nota 1: se estima la evolución del IPC carburantes en 2015 sobre la base de una regresión entre la variación anual de ese IPC y del Brent € de la que se obtiene un R2 del 92%. Como valor de referencia para 2015 del Brent en € se toma el promedio del mes de enero (1 hasta 13 de enero) de €43,6.

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