Depreciación del euro: 3) impacto del tipo de cambio en las exportaciones

Tras analizar el impacto de la depreciación del euro en las importaciones, la última entrada sobre los efectos de la depreciación del euro se centrará en su impacto sobre las exportaciones.

Es cierto que la depreciación impacta positivamente en las exportaciones a destinos fuera de la eurozona, y especialmente en el caso español cuyos productos en relación a otros países como Alemania, son más sensibles al efecto precio (y el tipo de cambio nominal es solo una parte, la otra son los propios precios a la exportación en euros) tal como demuestra un reciente estudio del BCE[1].

Según dicho estudio, países como Francia o España tienen un débil posicionamiento de mercado de producto y afrontan una competencia más directa de economías emergentes en los mismos segmentos de producto.

Lo anterior, sin embargo, no significa que una depreciación del euro automáticamente provoque una mejora de las exportaciones, pues existe un factor que en el corto plazo domina sobre el efecto precio como es la demanda externa de los países destino (a más largo plazo hay otros factores como los cambios en la diversificación, diferenciación o calidad de las exportaciones).

Según el estudio del BCE, en tres de los cinco parámetros (deflactores) utilizados para analizar la sensibilidad de las exportaciones es mayor el efecto demanda, en otra es similar, mientras que en la quinta el efecto precio (en la que el tipo de cambio es una parte) es superior.

Según datos de once de los quince principales destino de las exportaciones a fuera de la eurozona en 2013 (se excluye a EAU y Arabia por el elevado peso de las exportaciones de aeronaves lo que podría distorsionar la variación anual, a Japón por la fuerte depreciación de yen en el año, aparte de a Australia por su reducido peso y “outlier”) existe correlación entre las exportaciones y las importaciones de los países destino, pero no así entre aquéllas y las variaciones de tipo de cambio.

 graf1

 Pero, ¿cuál está siendo la evolución en 2014?. Desde el inicio de, primero, la menor apreciación del euro en tasa anual (marzo 2014), y posteriormente, depreciación (junio 2014) no se observa señal de recuperación de las exportaciones e mercados no eurozona.

graf3

En concreto, y centrándonos en los dos principales destinos, no se observa una significativa correlación entre el tipo de cambio euro-libra y las exportaciones a Reino Unido, aunque sí mayor entre el euro-dólar y a EE.UU. (omitiendo el dato de exportaciones de agosto).

graf4 y 5

 Por otro lado, el Ministerio de Economía a través de una encuesta a las compañías exportadoras, ofrece información sobre los factores que más están impactando en la evolución de las exportaciones durante el tercer trimestre: el principal factor positivo es la evolución de la demanda externa, seguido de la competencia en calidad y los recursos humanos). El factor tipo de cambio aparece a continuación.

Curiosamente, la competencia en precios aparece en los últimos lugares y muy por detrás de la competencia en calidad, señal de que la composición de las exportaciones está evolucionando hacia productos de mayor valor añadido.

Conclusión: si bien existe impacto del tipo de cambio en las exportaciones, no parece ser determinante en las exportaciones, cuya evolución está más relacionada con la demanda externa de los destinos (e.g. exportaciones a LatAm enero-agosto 2014 -25,2% e importaciones de esta región -11,2%).

De hecho, es probable que el efecto de la depreciación pudiera ser neutral si el resto de economías de la eurozona compiten con la española en el segmento específico de producto y en el mismo destino.

Por otro lado, tampoco existe un claro impacto del tipo de cambio en (este caso menores) importaciones. El estudio del BCE destaca la reducida sensibilidad de las importaciones de bienes con su precio, muy inferior a la sensibilidad con la demanda interna, y de hecho, entre los motivos de la reducida sensibilidad incluye el impacto de la cadena valor: importaciones como bienes intermedios de bienes posteriormente exportados (en el caso de España un buen ejemplo es la industria química ver entrada anterior).

Es decir, ni la elasticidad de las exportaciones e importaciones es elevada al tipo de cambio (hipótesis óptima pues se incrementarían las exportaciones y reducirían las importaciones).

Por último, si se añadieran las exportaciones de servicios, los resultados incorporarían una mayor sensibilidad precio (las exportaciones españolas de servicios son más sensibles que la del resto de países de la eurozona, probablemente por el mayor peso del turismo) si bien y como cita el estudio del BCE, la sensibilidad demanda precio de las importaciones es mínima.

[1] Working paper series no 1736 / september 2014 measuring the effectiveness of cost and price competitiveness in external rebalancing of euro area countries.

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